Investigadores del grupo de Nutrición y Diabetes de la Universidad Pablo de Olavide(UPO), liderados por Francisco Martín Bermudo, trabajan en una investigación centrada en la terapia celular para combatir la enfermedad diabetes mellitus, un paso importante en el estudio de esta dolencia. Así, estos científicos han conseguido curar a animales diabéticos gracias al trasplante de células productoras de insulina que hacen la misma función que las células dañadas.
La diabetes mellitus es una enfermedad que afecta a un amplio sector de la población cuyas complicaciones secundarias disminuyen la calidad y la esperanza de vida. Actualmente, la diabetes tiene tratamiento, pero no curación, aunque en los últimos quince años, se ha tratado de buscar una solución para esta enfermedad a través de la terapia celular.
Este camino consiste en sustituir el tejido dañado por otro sano que haga la misma función. Se trata de las células beta, que se encuentran en el interior de unas estructuras celulares llamadas “islotes páncreáticos”. Estas células son las responsables de la producción de insulina, la hormona encargada del transporte de la glucosa y su incorporación a los tejidos insulinodependientes para su posterior utilización. En el año 2000, el denominado Protocolo de Edmonton mejoró la técnica de trasplante de islotes humanos, procedentes de donantes cadavéricos. Estos islotes trasplantados producen insulina y el paciente se cura durante el tiempo que el trasplante permanece viable. Sin embargo, las técnicas de terapia celular basadas en el trasplante de tejidos procedentes de donantes cadavéricos plantean un problema principal, y es la escasez de los mismos. Por ello, los científicos centran sus estudios en la búsqueda de otras fuentes de células capaces de producir insulina, como las células troncales.
El grupo de investigación Diabetes y Nutrición de la UPO trabaja con este tipo de células que tienen la capacidad de diferenciarse a múltiples tipos de tejidos y crecer de un modo prácticamente indefinido, y que pueden ser embrionarias o adultas. Como explica Francisco Martín Bermudo a Andalucía Investiga, “la idea es desarrollar protocolos que nos permitan crecer y diferenciar estas células hacia células productoras de insulina, las cuales al trasplantarlas sean capaces de liberar insulina y controlar los niveles plasmáticos de glucosa”.
Dentro de las células troncales embrionarias los investigadores trabajan con células procedentes de roedores. En el caso de células troncales adultas, utilizan células procedentes de los islotes pancreáticos y de la sangre periférica humana. Tal y como asegura el doctor Martín Bermudo, “por el momento hemos conseguido que células troncales embrionarias sean capaces de diferenciarse hacia células productoras de insulina. Estas células, cuando se trasplantan a modelos de animales diabéticos los curan. Asimismo, también hemos podido diferenciar las células troncales presentes en la sangre periférica humana hacia células productoras de insulina, que curan a animales diabéticos tras su trasplante”.
Por último, hay que destacar que el equipo de investigación ha desarrollado un protocolo que permite expandir las células troncales presentes en los islotes pancreáticos hasta aumentar su número en unas diez veces.
Fuente: Universidad Pablo de Olavide (UPO)